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Superfoods, comida con superpoderes

No, los superfoods no son esos alimentos carísimos de París que nos quieren vender todo el tiempo para suplir nuestras necesidades alimenticias. Aunque, sí, hay algunos que captan nuestra atención (yo también quiero comer el mermaid bowl azulito precioso y ‘instagrameable').

Pero, ¿sabías que hay superfoods que comemos todos los días y a esos no les hacen tanta publicidad? Hablamos de alimentos cotidianos como el aguacate, las espinacas, el brócoli, las nueces, las leguminosas, los cereales, ¡EL CHOCOLATE! (La próxima vez que tengamos antojo de chocolate, ya tenemos una excusa).

Sopa de zanahoria con cúrcuma, jengibre y naranja

Pero, ¿sabías que hay superfoods que comemos todos los días y a esos no les hacen tanta publicidad? Hablamos de alimentos cotidianos como el aguacate, las espinacas, el brócoli, las nueces, las leguminosas, los cereales, ¡EL CHOCOLATE! (La próxima vez que tengamos antojo de chocolate, ya tenemos una excusa).

Los superfoods son conocidos por su densidad nutricional, es decir, son fuentes compactas de nutrientes esenciales que potencian el funcionamiento óptimo de nuestro cuerpo, ofrecientdo desde antioxidantes hasta vitaminas, minerales y fibras.

Estos alimentos no solo nutren, sino que también ayudan a prevenir enfermedades, gracias a sus propiedades antiinflamatorias, desintoxicantes e inmunológicas. Además, enriquecen nuestras dietas, añadiendo variedad de texturas y sabores a nuestros desayunos, comidas, cenas, licuados, ensaladas, parfaits, etc.

Como nuestros amigos los fermentados (tema de nuestro post anterior), los superfoods son aliados secretos para una buena digestión porque están ricos en fibra. Una digestión saludable  es clave para absorber los nutrientes que necesitamos (recuerda la importancia del “segundo cerebro”) y mantener un peso equilibrado.

Por supuesto, no todo en ellos es magia. Los superfoods son un componente de una dieta balanceada. Es decir, solo por comer nueces no significa obtener todos los nutrientes necesarios para vivir. Pero, mi invitación es a investigar cómo estos alimentos pueden beneficiarnos de acuerdo a nuestras necesidades individuales.

La naturaleza, con su magia con sus formas y colores, nos da pistas sobre sus beneficios: los alimentos blancos fortalecen nuestro sistema inmunológico, los amarillos y naranjas protegen nuestros ojos y reducen el colesterol, los rojos cuidan de nuestra piel y corazón, y los verdes son guardianes de nuestro estómago.

Definitivamente un mundo de colores y sabores esperando ser descubierto.